Cuántas veces me he sorprendido hablando sola...Muchas. Al ir caminando por la calle o en el autobús rojo, hablo y me río sola, cavilo y me regaño y me digo y me callo. Los pensamientos son un poco como torbellinos, llegan, revuelven todo y siguen su camino. Algunos se quedan dando vueltas y vueltas, hasta que de alguna forma se van licuando y permean hasta mis huesos. Sin darme cuenta se vuelven parte de mí.
Esa es la cosa: darme cuenta...